Importaciones de gasolina y diésel bajan de 4.000 a 500 viajes, según transportistas

Foto: ED

Esta merma mensual afecta más al bloque oriental del país. En La Paz la provisión es normal. Se habla de una deuda, de parte de Yacimientos, a Trafigura -proveedor del combustible importado- pero desde la petrolera estatal YPFB lo niegan.

La oferta irregular de gasolina -que desde hace días afecta principalmente a Santa Cruz- se explica por las deudas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) con Trafigura, empresa encargada de proveer combustibles al mercado nacional, según fuentes del sector transporte.

 Esta situación generó que la importación de gasolina y diésel, para el bloque oriente del país, se derrumbe de 4.000 a 500 viajes, un escenario que provocó que desde hace días las personas deban hacer filas para llenar el tanque de sus vehículos, detalló una fuente que presta servicios de transporte a YPFB y pidió la reserva de su nombre por temor a represalias.

También detalló que la deuda de YPFB con Trafigura suma $us 350 millones y para seguir comercializando el combustible le pidió a la estatal petrolera boliviana un pago en efectivo de al menos $us 30 millones, solicitud que Yacimientos no pudo cumplir.

Ante esta situación, la empresa proveedora cambió el monto a $us 60 millones, para luego pasar a $us 100 millones y así garantizar que YPFB iba a cumplir con el pago. Fuentes del sector indicaron que ante los problemas de liquidez, por parte de Yacimientos, los volúmenes de importación de líquidos también se vieron afectados en su ingreso por vía férrea.

Pues de unos 400 vagones que ingresaban por mes con combustible se redujo al 50%. Otra fuente que también presta servicios de transporte a YPFB (pidió el anonimato) reiteró que la estatal petrolera solo tiene capacidad para pagar una importación que oscile entre un 50 y 60% un porcentaje menor de lo que compraba en las gestiones pasadas, a tiempo de hacer notar que los proveedores de combustible de Paraguay y Argentina tienen suficiente diésel o gasolina para seguir enviando a Santa Cruz y el resto de Bolivia, pero no lo hacen porque el pedido de YPFB es menor.

Sobre el tema, Armin Dorgathen, presidente de YPFB, afirma que la oferta y comercialización de combustible es normal, que la provisión de gasolina especial y la de etanol no registran ningún inconveniente, y que los despachos son los habituales.

Ante la consulta de que Yacimiento no cuenta con los suficientes recursos para pagar a los proveedores, Dorgathen sostuvo que los ‘cisterneros’ siempre arman problema cuando no se carga por uno o dos días y que a medida que la empresa estatal recibe pagos, también va pagando a sus proveedores, por lo que el tema de liquidez es normal, puntualizó el ejecutivo.

Una situación insostenible Álvaro Ríos, exministro de Hidrocarburos, indicó que Yacimientos fue un buen proveedor de combustible para el mercado interno y eso es un aspecto que se debe destacar. Pero hizo notar que la caja de la estatal petrolera tiene un límite que se ve presionada cada vez más por el encarecimiento de los líquidos y sus derivados, algo que repercute de manera negativa en el monto que se destina para la subvención de los hidrocarburos.

Ríos señaló que en ciertos momentos de precios altos Yacimientos pagó entre Bs 10 y Bs 12 el litro de gasolina, para luego venderlo en Bolivia a Bs 3,60. Una situación que a su criterio ya es insostenible, más cuando por esta diferencia de precios el Estado compensa a YPFB con Notas de Crédito Fiscal Negociables (Nocres) que le alivian ciertos impuestos, pero que de ninguna manera le sirven para pagar a sus proveedores, un aspecto que según Ríos daña aún más las finanzas de la petrolera.

Para mitigar esta situación, Ríos considera que una solución posible es elevar la mezcla de etanol a un 12%, lo que permitiría un ahorro de $us 70 millones y que hasta 2025 se incrementaría a $us 120 millones. Hugo Del Granado, experto en hidrocarburos, sostuvo que la situación es complicada debido a las exigencias de los proveedores y al incremento de los derivados del petróleo, que a pesar de estar por debajo de los $us 80 el barril, encarecen los combustibles.

Del Granado enfatizó que el aumento de los insumos es resultado de que las refinerías buscan un mayor margen de ganancia y para ello trasladan los incrementos al consumidor final, que en este caso es Bolivia. El analista remarcó que la situación económica boliviana no es la mejor, porque están en picada las Reservas Netas Internacionales (RIN), hay menores envíos de gas natural a Argentina, la producción de la misma se encuentra estancada, mientras que, la demanda de recursos para mantener la subvención de los hidrocarburos va en ascenso y no tiene límites.

Son dos las medidas para tratar de cambiar el rumbo. La primera es apostar por el cambio de la matriz energética dando entrada a los biocombustibles con una mayor agresividad y el segundo cambio es la modificación de la política petrolera que lleva adelante el Gobierno. En este sentido, Del Granado considera vital cambiar la actual Ley de Hidrocarburos para lograr resultados estructurales.

Sin embargo, ambas soluciones son a su criterio de mediano y largo plazo y lo que necesita el país son resultados a corto plazo y es en este escenario que la reducción gradual del subsidio de los hidrocarburos es una tarea que inevitablemente se debe realizar.

“Es una labor muy complicada. Debe tener un estudio técnico y político bien detallado. Se debe contemplar cómo compensar a la población por el aumento del precio de los combustibles y de los demás productos. Se estará tocando el bolsillo de las personas, pero ante una situación límite a la que nos enfrentamos, la solución debe ser profunda”, observó Del Granado.

Sin impacto

Productores de granos y dirigentes del sector productivo de Santa Cruz expresaron que, por ahora, no registran complicaciones atribuidas a la escasez de combustibles porque no es época de cosecha. Dejaron entrever que de persistir la inseguridad en la provisión de carburante solicitarán al Gobierno una reunión, dado que en dos semanas más empiezan las ‘primeras’ cosechas de soya y la demanda empezará a subir.

De acuerdo con el informe técnico de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) al 13 de enero de este año, el sector registró una siembra de 1.215.000 hectáreas de cultivos de soya, maíz y sorgo, representando un 92% de la superficie proyectada para la campaña agrícola de verano. En el cultivo de soya se logró sembrar 1.096.000 hectáreas; 81.900 hectáreas de maíz; y en sorgo, 37.000 hectáreas.

En cuanto al transporte, Luis Áñez Leigue, presidente de la Cámara de Transporte del Oriente (CTO), explicó que por el momento no registran problemas para el abastecimiento de diésel, insumo energético que usa el transporte pesado.

Áñez sostuvo que preocupa la escasez de gasolina especial, a tiempo de precisar que con el inicio de la campaña de cultivo del agro el consumo de diésel se va a incrementar, por lo que urge una reunión con las autoridades del sector de hidrocarburos para conocer la oferta real de diésel con que cuenta el país.

Fuente: El Deber

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