La sobreoferta de dos millones de quintales de azúcar baja el precio

Foto: Ricardo Montero

La Federación de Cañeros de Santa Cruz atribuyen el desbalance a la indefinición del tema etanol. La CAO insinúa que los compromisos incumplidos por YPFB pueden llevar a un círculo degenerativo del sector.

La tardía decisión de la petrolera YPFB de incrementar los volúmenes de compra de alcohol anhidro a las industrias que producen el ‘combustible verde’ dejó un impacto en la economía del sector primario (cañero) que arguye que la indefinición de la estatal generó un excedente de producción que estiman en dos millones de quintales de azúcar, lo que deprimió el precio en el mercado interno. La sequía impacta en los rendimientos en algunas zonas de influencia cañera y el contrabando también incide negativamente en las actividades del sector.

A decir del presidente de la Federación de Cañeros de Santa Cruz, Humberto Rivero, este año la estatal YPFB comprará 110 millones de litros de etanol y no los 160 millones que era la expectativa de los ingenios que procesan el aditivo verde para mezclar a la gasolina. La diferencia de compra de 50 millones de etanol, a su juicio, ocasionará que la caña que se tenía destinada para etanol se convierta en azúcar refinada.

“Son aproximadamente 16.000 hectáreas de caña, esto aumentará 800.000 quintales de azúcar al excedente de dos millones de quintales que se tienen en la actualidad. Al haber esa sobreoferta el precio de mercado se deprime y afecta al pequeño cañero primario y, más aún, a aquellos que tienen convenio con ingenios que no hacen alcohol anhidro”, explicó Rivero, al aclarar que la mayoría de los productores que pertenecen a la Federación entrega materia prima al ingenio San Aurelio que aún no se incorporó al programa etanol, por lo que no reciben ningún beneficio por la venta de este subproducto derivado de la caña de azúcar.

Cañeros consultados, que pidieron la reserva de su nombre, señalaron que ellos reciben Bs 116 por el quintal de azúcar de 46 kg. En el mercado, la bolsa con igual volumen, vale Bs 195. Aluden que el contrabando incide de manera negativa en la economía productiva, dado que las industrias nacionales que utilizan azúcar, como materia prima, han reducido sus cupos de compra debido a este flagelo.

A decir del presidente de la Asociación de Cañeros (Asocaña), Ricardo Antelo, con el acuerdo de etanol con YPFB se incentivó a los productores a ampliar la producción de caña de azúcar, pero el incumplimiento de retiro de los volúmenes acordados, por parte de la estatal, ocasionó que las industrias destinen mayor proporción de caña para la elaboración del azúcar razón por la cual se generó el excedente entre consumo interno y la producción teniendo como consecuencia precios bajos, menores al costo de producción.

El ejecutivo cree que las políticas de Estado, en este momento, deben estar orientadas a la búsqueda de mercados internacionales para la exportación y precios justos, en el mercado interno, para que los productores no trabajen a pérdida.

Este mes, la petrolera YPFB acordó con los industriales del sector incrementar la compra de etanol de 7,5 a 12,5 millones de litros por mes, a partir de septiembre.

Según el presidente de la estatal YPFB, Wilson Zelaya, se definió que, para el tercer cuatrimestre, septiembre-diciembre de este año, “compraremos a razón de 110 millones de litros por año, esto es 12,5 millones de litros por mes, un incremento del 67% con respecto a los anteriores cuatrimestres. Y si comparamos con el año pasado estaríamos superando el 57%, lo cual nos place mucho”, anotó.

De acuerdo con Zelaya, se instalará una mesa técnica de trabajo entre el viceministerio de Hidrocarburos y el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas para buscar alternativas destinadas a la masificación del uso de etanol. “Se espera que de esta instancia surjan más oportunidades para sustituir gradualmente las importaciones de gasolina”, puntualizó.

Según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), al primer semestre de 2021, Bolivia importó combustibles y lubricantes por valores que superan los $us 715,1 millones, un 166% más comparado con similar periodo de 2020.

Si bien el acuerdo con YPFB da tranquilidad para planificar la expansión de producción de caña, a decir del presidente de la Comisión Nacional de Productores Cañeros de Bolivia (Concabol), Óscar Alberto Arnez, indicó que aún hay temas pendientes, como el acceso a créditos y disponibilidad de urea nacional para aumentar la capacidad productiva de los campos.

Explicó que los productores del sector apostaron por el programa etanol accediendo a créditos por $us 30 millones para ampliar 30.000 hectáreas de caña. Concabol negocia la incorporación del sector al crédito SiBolivia para financiarse y así poder amortizar la mora financiera y reactivarse.

En el tema de la urea, el dirigente cañero señaló que compran el fertilizante en valores que superan los $us 750 la tonelada. “YPFB nos indicó que a fines agosto la planta de urea de Bulo Bulo retomará operaciones. Ojalá así sea para reducir los altos costos”, sentenció.

Entorno de precio complejo

Según el gerente general de la corporación Unagro, Marcelo Fraija, el compromiso de YPFB es de adquirir 112,5 millones de litros de alcohol anhidro en 2021 (enero-diciembre), lo que supone que en este periodo deben impulsar una distribución y venta en mayor cantidad en los surtidores y en nuevas ciudades y provincias, aplicando un 8% de mezcla de etanol, como aditivo, a la gasolina.

Según el ejecutivo, los bajos precios del azúcar en el mercado interno, debido a un excedente en la producción, el contrabando de azúcar, los altos costos de exportación y el bajo crecimiento de consumo del etanol en la mezcla con gasolina, impactan en la operación productiva y condicionan el crecimiento del cultivo de caña.

Todo ello, en criterio de Fraija, afecta en el ingreso económico de la agroindustria sucroalcoholera imposibilitando incrementar la productividad de caña por falta de recursos económicos para la siembra y el manejo del cultivo con fertilizantes adecuados, herbicidas, nuevas variedades, etc. “Tampoco existen créditos blandos o de fomento para el sector cañero que permitan una mayor productividad de la caña”, apuntó.

Desde el ingenio azucarero La Bélgica, el presidente Rodrigo Gutiérrez Fleig, señaló que están a la espera del contrato de compra por parte de YPFB para incorporarse al programa etanol y ser habilitados, como nuevo jugador, en el mercado de los biocombustibles.

Si bien aguardan con expectativas dicha diligencia, Gutiérrez afirmó que el mayor problema que afronta el sector industrial es la caída del precio del azúcar en el mercado interno, que lo atribuyó al contrabando, la contracción del consumo debido a las secuelas de la pandemia del Covid-19 y la sobreproducción de azúcar existente. “Mejor sale exportar azúcar que vender adentro (en el país)”, anotó, al aclarar que el abastecimiento interno está garantizado.

En el caso del ingenio azucarero Guabirá indicaron que Yacimientos venía retirando 7,3 millones de litros de etanol por mes y que, con el incremento acordado de 12,5 millones de litros por mes, de septiembre a diciembre, se tendrá un resultado de 112 millones de litros de etanol, superándose los 90 millones que era la propuesta de la petrolera en enero de este año.

Al margen de aquello, desde Guabirá indicaron que existe el compromiso de la estatal petrolera de gestionar ante los ministerios de Economía e Hidrocarburos que se incluya en el presupuesto general del estado (PGE) el incremento de los volúmenes de compra. “El sector agroindustrial cañero puede producir cerca de 250 millones de litros de etanol”, según Guabirá.

Círculo degenerativo

Para el presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Óscar Mario Justiniano, la problemática del sector azucarero es compleja, pero simple de explicar.

“Tenemos un sector que hace un tiempo atrás se vio comprometido a generar inversiones privadas para generar no solamente mayor producción de caña, sino también inversiones cuantiosas que superan los $us 100 millones en infraestructura para producir etanol, como aditivo en la gasolina. Esto llevó a que el crecimiento exponencial que se tuvo en la producción de caña derive en que ahora tengamos una sobreoferta de azúcar y etanol”, puntualizó Justiniano.

El mandamás de la CAO indicó que cubriendo la demanda interna que ronda aproximadamente los 9,8 millones de quintales de azúcar, incluyendo el stock de seguridad, y si el restante de caña se traduce en etanol se estiman más de 400 millones de litros de etanol. “Cuando YPFB compromete la compra de 112 millones de litros, es fácil deducir el excedente que es muy grande y que tiene que irse a alguna parte”, manifestó Justiniano, al dar cuenta que si se traduce en azúcar el sector cañero empieza a tener grandes dificultades por la saturación del mercado y el bajísimo precio que reciben por su producción.

Mencionó que con ese panorama adverso, es imposible que el sector siga manteniéndose y que el cañero aspire a recuperar su inversión. “Esto conlleva, en este caso, a un círculo que deja de ser virtuoso y pasa a una categoría degenerativa, donde nuevamente caerá la producción de caña y la productividad porque no va a haber cañeros que quiera invertir en el cultivo”, sentenció.

El contrabando, según él, es otro factor que incide negativamente en el sector y la economía productiva cañera.

Fuente: El Deber

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