Cae la inversión extranjera directa en Bolivia empujada por desinversión en hidrocarburos

El último informe de la Cepal revela una caída de los capitales externos en el país. En el sector petrolero registró una desinversión de $us 307 millones.

Malas noticias para la economía. La Inversión Extranjera Directa (IED) registró una caída impulsada por la desinversión en el sector de hidrocarburos y “en menor medida por manufacturas”, informó en su último informe la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

“En el Estado Plurinacional de Bolivia, en 2022, se registraron entradas de IED negativas (26 millones de dólares), lo que significó una disminución importante con relación a los ingresos recibidos en 2021 (105%)”, señala la entidad estatal.

Según la organización, esta “evolución se explicó por desinversiones en hidrocarburos (307 millones de dólares), y en menor medida en manufacturas (12 millones de dólares)”.

En otras actividades económicas, según la Cepal, se recibieron inversiones positivas y los principales sectores fueron la minería (158 millones de dólares) y la intermediación financiera (73 millones de dólares) (Banco Central de Bolivia, 2023).

En su informe la organización ubica a Brasil como el principal país receptor de inversión foránea de la región (un 41% del total), seguido por México (17%). Ambos recibieron más IED que en 2021.

En el caso Brasil el crecimiento de la inversión fue del 56%. De este modo, América del Sur fue la subregión que registró un mayor incremento de entradas de IED en comparación con 2021.

Sin embargo “Bolivia fue el único país que no tuvo un incremento en esta subregión, donde los principales países receptores, además del Brasil, fueron Chile, Colombia, Argentina y Perú”.

En su informe económico de 2023, la Fundación Milenio establece que la IED, en términos netos, llegó a 310 millones de dólares en 2022, cifra menor a la registrada en 2021, que fue de 492 millones de dólares.

Coincidiendo con la observación de la Cepal, el informe de Milenio destaca que la inversión extranjera en el sector petrolero bajó de 197 millones en el primer semestre de 2021 a solo 92 millones en el primer semestre de 2022.

“Las agencias de riesgo han rebajado el rating soberano y tienen una perspectiva negativa sobre el desempeño de la economía boliviana, lo que dificulta el acceso a los mercados de capitales, de manera que el financiamiento externo se reduce a los créditos de organismos multilaterales y de otros gobiernos que no bastan para estimular la actividad económica. Por la dificultad de acceder al crédito externo, Bolivia requiere más que nunca movilizar la inversión privada extranjera y nacional, pero es justamente lo que no se hace”, afirmó Henry Oporto, director de la Fundación Milenio.

Oporto agregó que Bolivia va a contramano de los países vecinos que en época de crisis hacen grandes esfuerzos para atraer recursos de inversión privada y superar los efectos de la recesión, y lo están logrando, mientras que aquí se las ahuyenta.

Fuente: El Deber

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