Bolivia importó un 31% más de diésel del que necesita, según el INE

camiones cisternas cerca de la planta de palmasola. Foto: FL

YPFB sostiene que la oferta y la demanda están equilibradas y que la diferencia se debe a volúmenes declarados, pero aún no importados al cierre de gestión. Una exministra y un analista consideran que la mayor internación puede esconder hechos de corrupción.

Las importaciones de diésel de Bolivia en 2022 superaron en un 31% los volúmenes necesarios para cubrir la demanda de ese combustible en el mercado interno. Una ex ministra y un analista indican que el excedente puede esconder hechos de corrupción, en tanto que YPFB atribuye la diferencia a volúmenes declarados, pero aún no internados.

De acuerdo con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la producción anual de diésel del país es de 414.000 metros cúbicos, mientras que las entregas al mercado interno son de 2,28 millones de metros cúbicos (MMm/3). Esto representa un déficit de 1,87 MMm/3, que es cubierto por la importación.

Sin embargo, cifras preliminares del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) procesadas por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) indican que se internaron 2,46 MMm/3 (2.091millones de kilos), un 31% más de lo consumidos en el país.

Al respecto, YPFB Corporación informó a EL DEBER que la importación consolidada no fue de 2,46, sino de 1,85 MMm/3. Explicó que, previamente al inicio de la importación de un lote de diésel, presenta a la Aduana Nacional de Bolivia (ANB) una Declaración Única de Importación (DUI) en la que se establece el volumen inicial de combustible que ingresará al país durante un tiempo definido. Esa información es enviada al INE para elaborar los reportes estadísticos.

No obstante, por problemas administrativos en los puertos, por factores climáticos que impiden a los buques llegar a tiempo o por bloqueos en otros países, entre otras razones, “hay casos” en los que no se llega a importar el total de lo anticipado en la declaración.

“Por tanto, finalizada la importación se rectifica la DUI con el volumen efectivo correspondiente. Entendemos que este puede ser el motivo en la diferencia consultada, más aún cuando el INE detalla que los mismos son datos preliminares”, sostuvo Yacimientos.

Esta “gran diferencia” entre la oferta y la demanda “llama la atención, porque puede dar lugar a múltiples irregularidades”, sostuvo Hugo del Granado, ex vicepresidente de la estatal petrolera.

“Lo que más tiene que investigarse es si esos volúmenes (importados) han ingresado a Bolivia a través de los controles aduaneros, porque no sería la primera vez en que se dice que se ha importado algo que nunca ingresó al país, sino que directamente se desvió fuera de las fronteras o desapareció al ingresar”, sostuvo.

El miércoles pasado, Teresa Morales, ex ministra de Desarrollo Productivo y Economía Plural, denunció que en 2022 Bolivia importó 1.154 millones de litros de diésel y gasolina más de lo que se utiliza en el mercado nacional.

“¿Dónde están esos volúmenes excedentarios o la plata que se usó en su importación?”, cuestionó Morales, haciendo notar que en Bolivia no hay capacidad de almacenaje para esa cantidad.

Un informe de Yacimientos detalla que la capacidad máxima de almacenaje de diésel es de 126 millones de litros y de 112 millones de litros para los insumos y aditivos utilizados en la gasolina que se comercializa.

El ministro de Hidrocarburos y Energías, Franklin Molina, y el presidente de YPFB, deben responder esta pregunta, subrayó Morales, ministra durante el gobierno de Evo Morales.

Horas después, en declaraciones a ATB, Armin Dorgathen, titular de YPFB, calificó como “especulaciones absurdas” e “infundadas (…) todo lo que se está hablando del tema de los combustibles”.

El ejecutivo insistió en que una de las prioridades de la petrolera estatal es trabajar en una nueva logística para la internación de combustibles, “que permita mejorar” estas operaciones y “disminuir los costos de importación”.

En respuesta al cuestionario enviado por este medio, YPFB sostuvo que el abastecimiento de combustibles en Bolivia “es una actividad constantemente regulada, programada, autorizada y fiscalizada por distintas instancias, respaldada por certificaciones y resoluciones emitidas mes a mes, por los distintos actores involucrados (públicos y privados). Por tanto, para YPFB la denuncia de Teresa Morales “carece de fundamento, sentido común y ,además, con datos incorrectos”.

“Si la oferta que existe en el mercado está muy por encima de la demanda, obviamente hay alguna irregularidad de por medio. Eso no puede estar regulado por la capacidad de almacenaje”, aseveró a su vez Del Granado.

Las compras externas de diésel y gasolina han estado bajo la lupa en las últimas semanas debido a que alcanzaron datos históricos de $us 4.257 millones en 2022, de las que el 69% son de diésel; en tanto que las exportaciones de gas sumaron $us 2.972 millones, según un informe preliminar del INE.

El Gobierno indicó que la subvención trepó hasta $us 1.731 millones y que parte de ese monto se cubre con las reservas internacionales netas (RIN), una operación que debilita más estos activos y que tiene un efecto en la disponibilidad de dólares en el mercado interno, de acuerdo con analistas.

Este año “va a haber una moderación en los precios de los hidrocarburos y eso le va a permitir tener un alivio” a las arcas del país, dijo a Unitel el ministro de Economía, Marcelo Montenegro.

YPFB informó que la programación comercial de los combustibles se define en el Comité de Producción y Demanda (Prode), del que son parte la petrolera estatal, el Ministerio de Hidrocarburos y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). En las reuniones de este Comité se identifica la producción nacional y la demanda, y con base en esa diferencia se define el volumen que se necesita importar, una operación que es autorizada por la entidad reguladora.

Este medio solicitó a la ANH información sobre la diferencia entre la oferta y demanda de diésel en 2022, pero no recibió respuesta hasta el cierre de esta edición.

El año pasado, el valor de internación del diésel aumentó en 96,2%, de $us 1.500 a 2.944 millones: y el de la gasolina en 111%, de $us 622 a 1.313 millones. Por su lado, el volumen de las importaciones de gasolina se incrementó en 41% y el de las internaciones de diésel en 3,7%, según los datos preliminares del INE elaborados por el IBCE.

“¿Cuál fue el crecimiento de la economía boliviana para justificar ese incremento del consumo? En realidad, el promedio vegetativo de crecimiento en Bolivia es del 3,7 al 4% anual”, dijo una fuente cercana a la cadena de distribución que prefirió mantener su nombre en reserva.

Morales también remarcó que el crecimiento del parque automotor, de no más del 10% (incluidos los vehículos indocumentados), no tiene relación con la cantidad de gasolina especial que se compró para el mercado nacional.

A decir de la exministra, la respuesta al por qué se importó más de lo que necesita el mercado no puede ser el contrabando, ya que se requeriría de 106 cisternas por día -durante todo el 2022- para sacar esos 1.154 millones de litros de combustibles excedentarios.

“Esa diferencia de volúmenes no puede atribuirse al contrabando, porque es muy grande”, coincidió Del Granado.

En tanto que el informe de la calificadora Fitch Ratings indica que la posición externa de Bolivia “se ha deteriorado drásticamente en la última década como resultado de las políticas expansivas y la caída de la producción nacional de hidrocarburos, lo que ha convertido al país en un importador neto de energía, al reducir las exportaciones y aumentar las necesidades de importación”.

“En situaciones de alta volatilidad, de alta demanda, de alta oferta, de precios tan altos, todo tiene que estar sujeto a sospecha, si es que se mueve fuera de márgenes aceptables”, dijo Del Granado.

“La importación de combustibles es un tema muy complicado, enmarañado, poco transparente en general, sobre todo cuando vivimos en un mercado que es volátil por múltiples factores, no solamente en términos de precios, sino también en términos de disponibilidad de seguridad de aprovisionamiento y de las condiciones que ponen los proveedores para asegurarse a incrementar sus negocios y utilidades”, concluyó.

Fuente: El Deber

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