Con quinua tropicalizada perfilan ingresos por casi $us 400 millones

En el peor momento de la quinua boliviana -de 2020 a 2021 la producción se redujo de 70.170 a 38.800 toneladas y las exportaciones, hasta abril de este año, cayeron en valor el 21% y en volumen el 15%, comparado con igual período de 2021- la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (Uagrm), a través de la Facultad Integral del Noreste (FINE), lanzó la primera semilla de quinua tropicalizada UAGRM-FINE, desarrollada por investigadores de la casa de estudio superior de Santa Cruz.

Respecto a los impactos esperados de la quinua tropicalizada en Bolivia, el decano de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Uagrm, José Luis Llanos, proyectó un cobertura de siembra de 8.000 a 120.727 hectáreas del 2024 al 2030. En ese periodo, se perfila una producción de 180.514 toneladas que, a un precio promedio de exportación de $us 2.162, estimándose un ingreso por valor de casi $us 400 millones para la economía nacional.

En cuanto la rentabilidad de la quinua tropical, incluyendo costo de producción ($us/h), rendimiento promedio (t/h), precio del grano ($us/t), ingreso bruto ($us/ha) y utilidad ($us/h), Llanos refirió que en los valles, en verano, alcanza un 80%, en tanto que en los llanos, en invierno, es del 56%. 

Marín Condori, investigador y responsable del proyecto de mejoramiento genético de la quinua para la región tropical, además de resaltar los resultados del estudio que llevó 12 años de ensayo, ofreció datos técnicos que hacen augurar un despegue productivo del ‘grano de oro’ ancestral en el oriente.

Describió que en las experiencias de campo se constató que la adaptabilidad de la quinua a los pisos ecológicos de los llanos (San Pedro, Aguaí, Montero, Okinawa, San Julián, Cuatro Cañadas y Pailón) y valles mesotérmicos (Comarapa, Vallegrande y Quirusilla) es notable. La rusticidad hace resistente el cultivo a condiciones más extremas del cambio climático (sequía) y es ideal para hacer rotación de cultivo en el ciclo de invierno.

La productividad -dijo- es lo más relevante. De la siembra a la cosecha la UAGRM-FINE tarda cuatro meses -la quinua del altiplano se prolonga de cinco a ocho meses- y el rendimiento promedio varía de 1,5 a 4,5 toneladas por hectárea -en el occidente es de 500 kilos-. En manos de la Facultad de Ciencias Agrícolas de Uagrm hay 130 kilos de semilla básica, de alta pureza genética, para ser ofertada y multiplicada comercialmente.

Impulsa desarrollo productivo

Para el presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Oscar Mario Justiniano, este tipo de investigación impulsa el desarrollo del sector productivo, pensando en el futuro donde no “nos veamos como un país extractivista, sino como un país productor de alimentos”, puntualizó. En su opinión, en el oriente hay potencial para un cultivo más, como la quinua, que puede ser estratégico para los bolivianos. “La investigación hace la diferencia y da las condiciones al sector para continuar produciendo”, afirmó.

El secretario de Desarrollo Económico de la Gobernación de Santa Cruz, Fernando Menacho, destacó la iniciativa de la Uagrm de incorporar un cultivo alternativo al modelo de rotación agrícola cruceño. Relievó que, desde la Gobernación, trabajan en programas direccionando el trabajo de investigación a lo que requiere el productor y la demanda y el mercado.

En caída libre

El gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, denotó que Bolivia dejó de ser primer productor y exportador de quinua a escala mundial. En 2013 producía 68.000 toneladas, pero cayó hasta 39.000 toneladas en 2021, mientras que Perú subió de 52.000 a 106.000 toneladas. Con la exportación pasó igual. En 2013 Bolivia exportó $us 153 millones, pero cayó a $us 62 millones en 2021, mientras Perú pasó de $us 80 a 105 millones. 

Recordó que en 2014 Bolivia llegó a un pico de $us 197 millones, gracias al ‘Año Internacional de la Quinua’, que destacó la quinua real orgánica. A mayo de 2022, la exportación de quinua boliviana suma $us 21 millones por 10.000 toneladas, cayendo un 18% en valor y un 11% en volumen por la baja del precio y pérdida de competitividad.

Fuente: El Deber

Comentarios