Milenio ve un país deficitario, con mayor importación de combustibles y pocas divisas

Un bajo nivel de divisas, la dificultad de financiar el déficit fiscal y el incremento de los combustibles importados, son los principales puntos que destaca el último informe de la Fundación Milenio sobre la economía boliviana.
Además, advierte que afronta restricciones, tensiones e incertidumbres generadas por factores externos como el conflicto bélico en Europa, e internos como una eventual crisis política. 

En ese sentido, el documento señala que la situación de crisis mundial configuró una coyuntura desafiante para el país y una ventana de oportunidad para transformaciones económicas.

Para aprovechar estas oportunidades, —según la organización— se requiere de reformas en la política económica y en el modelo de crecimiento: apertura y liberalización económica, innovación tecnológica, integración a los mercados globales, promover las inversiones como motor de expansión, modernización y diversificación productiva.

Resultados 2021

Según Milenio, la reactivación pos pandemia se caracterizó por una expansión de sectores como la minería, construcción, transportes y comunicaciones, en contrapartida, agricultura y ganadería tuvieron un incremento menor a la tasa que lograron en 2020. Por su lado, hidrocarburos registró un repunte mínimo del 2,6% y el sistema financiero una tasa exigua del 0,6%.

El mercado laboral -pese al descenso del desempleo y subempleo-, se mantuvo en una situación muy precaria, dice el estudio. 

“La expansión del gasto se tradujo en un déficit fiscal del 9,2% del PIB, el segundo más alto en ocho años. Mientras que los ingresos tributarios no llegaron a cubrir los gastos corrientes del Gobierno”, señala el documento. 

La dificultad de financiar el desequilibrio fiscal con crédito externo ha acelerado el crecimiento de la deuda interna, principalmente a través del crédito neto del BCB y los títulos emitidos por el TGN. En 2021, la deuda pública escaló al 82%, en circunstancias en que las tasas de interés en los mercados internacionales están al alza”, precisa el informe. 

Reservas

Con respecto a la política monetaria del Banco Central de Bolivia (BCB), Milenio considera que “su principal problema tiene que ver con la pérdida de reservas internacionales, y sobre todo el continuo drenaje de divisas. Estas últimas disminuyeron en $us 738 millones en 2021, tendencia que ha perdurado durante el primer trimestre de este año”.
El informe advierte que “para marzo de 2022, el saldo de divisas bajó a $us 1.336 millones”. 

En cuanto a las exportaciones, Milenio considera que éstas se favorecieron de las altas cotizaciones de minerales y oleaginosas.
Mientras que la venta externa de gas natural se vio afectada por la declinación en la producción, lo que llevó el descenso en la oferta de los combustibles líquidos. 

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), hasta el mes de abril Bolivia exportó gas natural por un valor de $us 910,7 millones, pero importó combustibles líquidos – gasolina y diésel — por $us 985,3 millones.
La Fundación señala que la Inversión Extranjera Directa (IED) dio una cifra positiva de $us 594 millones, tras dos años de cifras negativas. Pero el aumento de la inversión se explica más por la reinversión de las utilidades.

En tanto que el BCB señala que los datos confirman que los inversores extranjeros recuperaron la confianza en el país producto de la implementación de políticas económicas y sociales.

La semana pasada el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, dijo que la implementación del Modelo Económico Social Comunitario Productivo hizo que la economía se reactive tras dos años.
“Eso no es producto de un efecto rebote. Estamos mostrando cuántos sectores en el área del empleo y en la parte de la producción; eso se ve también en los bolsillos (de la población)”, enfatizó.

Fuente: El Deber

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