Brasil empieza a vacunar contra el covid-19, presionado por segunda ola

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El estado brasileño de Amazonas, desbordado por una segunda ola de covid-19, empezó este lunes su campaña de vacunación, parte de un incipiente esfuerzo nacional para frenar la pandemia, que ya superó los 210.000 muertos en el país.

El gobierno brasileño adelantó para este lunes la distribución de seis millones de dosis de la vacuna china Coronavac a las diferentes regiones, después que el estado de Sao Paulo iniciara el domingo su campaña de inoculación sin esperar la orden de largada, en abierto desafío al presidente Jair Bolsonaro.

“Los gobernadores me solicitaron acelerar al máximo la distribución para que pudiesen empezar a vacunar hoy”, dijo el ministro de Salud, Eduardo Pazuello, que preveía inicialmente un lanzamiento simultáneo en todos los estados el miércoles, con una de las dos vacunas aprobadas para uso de emergencia por el regulador sanitario.

Amazonas, que vive un aumento de muertes por falta de oxígeno y el desborde en los hospitales, aplicó la primera dosis a la enfermera indígena Vanda Ortega Witoto.

“Amazonas tiene la mayor población indígena de Brasil, precisa ser cuidado. En este momento tenemos 32 indígenas de nuestra tribu infectados y cuatro parientes yendo a la emergencia”, denunció Ortega, vestida con ropas tradicionales y una toca de plumas en la cabeza.

Rio de Janeiro, el estado con la mayor tasa de muertes del país (151 cada 100.000 habitantes), vacunó a sus dos primeras ciudadanas -una enfermera y una residente de un asilo- bajo la icónica estatua del Cristo Redentor, al caer la tarde.

Catorce de los 27 estados brasileños también iniciaron este lunes sus campañas.

Pero quien obtuvo la foto para la historia fue el gobernador de Sao Paulo, Joao Doria -un probable adversario de Bolsonaro en las elecciones de 2022- quien inmediatamente después de la autorización de la Coronavac el domingo asistió a la inmunización de la enfermera negra Mônica Calazans, primera persona vacunada en Brasil.

Un centenar de personas fueron vacunadas ese mismo día y el proceso continuó el lunes en el Hospital de Clínicas de la capital económica del país, centrada en los profesionales de salud.

“Estoy emocionada y me gustaría que todos los brasileños tuviesen ahora acceso a esta vacuna”, dijo llorando a la AFP Katia Pereira, una enfermera de servicios infantiles, tras recibir la inyección.

La vacunación en Brasil, donde la pandemia ya dejó 210.000 muertos (un balance superado solo por Estados Unidos) arranca de todos modos con varias semanas de atraso respecto a los países más afectados, incluyendo algunos de la región como Argentina, México o Chile.

Bolsonaro: “La vacuna es de Brasil”

Pazuello criticó una “jugada de marketing” de Doria y Bolsonaro se indignó: “La vacuna es de Brasil y no de un gobernador”, dijo a simpatizantes en Brasilia.

Doria pudo adelantarse porque el regulador sanitario (Anvisa) autorizó el domingo el uso de emergencia de 6 millones de dosis de la Coronavac, producida por el laboratorio chino Sinovac junto al Instituto Butantan, del estado de Sao Paulo.

Y el Butantan solicitó este lunes al regulador la autorización para utilizar un segundo lote ya disponible, de 4,8 millones de dosis.

Anvisa también autorizó el uso de dos millones de vacunas de la británica AstraZenevca/Oxford, en cooperación con la Fundación Fiocruz (del ministerio brasileño de Salud), por las que apostaba Bolsonaro, pero que aún deben llegar al país desde India, donde se fabrican.

Bolsonaro tuvo que resignarse así a adoptar “la vacuna china de Doria”, como dijo despectivamente.

La respuesta a la pandemia fue tema de polarización política desde el primer caso registrado en Brasil hace once meses, sembrando confusión en un país reputado por su extensa red de servicios públicos de salud y un histórico de campañas de vacunación exitosas.

Bolsonaro puso en duda la eficacia de las vacunas y ha estado sistemáticamente en contra de las restricciones impulsadas por los gobernadores para frenar los contagios, alegando la necesidad de evitar un derrumbe económico. Suele además circular en público sin mascarilla y preconiza un supuesto “tratamiento precoz” contra el virus, con medicamentos cuya eficacia no tiene comprobación científica.

La decisión de Anvisa “es una derrota para quienes pregonaban contra la vacuna (…), empezando por el presidente [Bolsonaro], que hablaba mal de la vacuna promovida por Butantan, como si fuese una disputa entre estados”, dijo a la AFP el investigador Christovam Barcellos, de la fundación Oswaldo Cruz Fiocruz (Fiocruz), quien espera que la fabricación de las vacunas en Brasil se inicie rápidamente.

AFP.

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