La construcción no recupera los niveles prepandemia y vuelve a las cifras de 2012

Cae el sol y en su ocaso el astro rey deja ver las siluetas de unos albañiles que siguen en la faena diaria. Estos hombres anónimos que habitan en esta jungla de cemento, que se construye día a día, aprovechan hasta el último espectro de luz para dar forma a un edificio, ubicado en la avenida Madre India. La obra, dentro de poco, formará parte de las torres de concreto y metal que se extienden a lo largo de la ciudad reemplazando las viejas taperas de lo que algún día fue la Santa Cruz de antaño. Sí, la construcción sigue transformando a este pueblo en una metrópoli, pero su paso arrollador ha disminuido.

Así lo reflejan los datos. Según el último Censo de Obras del Observatorio Urbano de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz) -realizado en 2021- la superficie construida en la zona metropolitana fue de 1.011.615 metros cuadrados.

Estas cifras -según Cadecocruz- igualan a los números de 2012, cuando se comenzó a censar el mercado de la construcción.
Mientras que los datos del Municipio de Santa Cruz de la Sierra, en cuanto a permisos de construcción otorgados, reflejan la misma tendencia y ratifican que el sector se reactiva, pero aún no recupera los indicadores logrados en el periodo prepandemia.

Los datos de la comuna señalan que en 2019 se aprobaron permisos para 784 proyectos que en metros construidos bajaron a 1.966.700 metros cuadrados.

Estos números cayeron drásticamente durante la pandemia por coronavirus que afectó a Bolivia y al mundo. Ese año (2020), debido a las restricciones impuestas, los permisos emitidos apenas llegaron a 166, siendo apenas 245.816 metros cuadrados construidos en ese año.

En 2021, las autorizaciones mejoraron. Llegaron a 353 y se construyeron 233.386 metros cuadrados en la ciudad.
Ya en el primer bimestre de este año los permisos suman 72 y los metros cuadrados construidos alcanzan los 69,46.

A escala nacional los números del Instituto Nacional de Estadística (INE), según Cadecocruz, ratifican que el sector del país refleja la misma tendencia.

Según el INE, en abril de 2022 se registraron un total aproximado de 181.000 metros cuadrados de superficie autorizada para construcciones residenciales y no residenciales en ciudades capitales y principales conurbaciones, cifra mayor a la registrada en marzo de este año.

Hasta abril de 2022, según el INE la población ocupada en el área urbana que realiza actividades inherentes a la construcción, alcanza a 340.000 personas, cifra inferior a las 341.000 reportadas en el mes anterior.

Recuperación

Javier Arze, gerente general de Cadecocruz, señala que el sector constructor se encuentra en proceso de reactivación, y el mismo se sostiene en gran medida por los emprendimientos del sector privado y en menor proporción por el sector público.

La inversión pública, según Arze, de los niveles central, departamental y municipal se ha reducido con respecto a gestiones pasadas. A esta caída, se suma que muchas obras o proyectos programados para el departamento aún no arrancan.

“En base al comportamiento registrado y el análisis de la tendencia realizado por el Centro de Estudios Económicos y Desarrollo (CEED) de Cadecocruz (considerando datos históricos de los últimos tres años y la información del INE) la construcción en Bolivia podría crecer un 2,42% al cuarto trimestre del 2022”, señaló Arze.

Empero afirma que, para alcanzar este índice de crecimiento, es fundamental que el Presupuesto General del Estado 2022 -con una inversión pública proyectada de $us 5.015 millones- se ejecute en su totalidad, para que los recursos se destinen a proyectos que demanden mano de obra intensiva y generen trabajo para las empresas constructoras bolivianas y sus colaboradores.

Sin embargo, desde el sector constructor observan que los indicadores oficiales del último quinquenio, muestran que la ejecución presupuestaria del Estado en promedio no llega al 70%.

Consultados sobre las deudas que mantiene el sector público con las constructoras, desde la entidad indicaron que el Gobierno central está pagando de manera progresiva las deudas que acumularon con las empresas por concepto de planillas de avance obra.

“En el caso de la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra, las gestiones de Cadecocruz continúan, debido a que, de los sucesivos compromisos de pago, el municipio aún debe más de Bs. 100 millones a las empresas constructoras”, informaron desde la entidad empresarial.

Según Cadecocruz, se está construyendo en toda la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y la zona metropolitana. Se desarrollan obras de diversa magnitud, desde viviendas unifamiliares, hasta urbanizaciones cerradas y condominios en edificios. “Se nota mayor concentración de edificios de altura en la zona Norte y Noreste”, dijo la entidad.

Gobierno ve recuperación

Pero a lo observado por Cadecocruz, el Gobierno asegura que a diferencia del 2020 el sector de la construcción creció un 18% gracias a las políticas económicas aplicadas por el presidente Luis Arce.

“En 2020, el sector de la construcción tenía una tasa negativa de crecimiento de más allá del 19% de caída (…). Pero en 2021 alcanzaba ya un 18% de crecimiento positivo”, precisó el jefe de Estado en un acto en el que celebró los 96 años de creación de la Confederación Sindical de Trabajadores en la Construcción, en abril.
Arce dijo en ese acto que el índice positivo se debe a las políticas implementadas para reactivar la economía, tras los efectos generados por el covid-19 y la mala administración del gobierno anterior en 11 meses.

Entre esas políticas económicas recordó que se aplicó el pago del Bono Contra el Hambre, la devolución del Re-IVA (Impuesto al Valor Agregado) y el reimpulso a la inversión pública.

El mandatario boliviano añadió que el crecimiento también generó un aumento en la comercialización del cemento, principal insumo para la construcción, que tuvo una caída del -23% en 2020 y en 2021 se restituyó con una tasa positiva del 19,2%.

“Hay indicadores muy importantes por los cuales ustedes pueden sentirse contentos y felices en el día de su aniversario de nuestra querida confederación”, dijo a los trabajadores.

Sin embargo, algunas empresas del sector -que pidieron no ser citados- indicaron que la actividad se mantiene estancada.

Lo mismo piensan los pequeños contratistas que ven que incluso que existe una guerra de precios entre las constructoras.

Y advierten que muchas compañías del interior llegan a Santa Cruz para competir con las que están establecidas en la región oriental.

“Hay empresas que se quitan las pegas. Ellos vienen a trabajar acá y si por ejemplo nosotros cobramos $us 90 el metro cubierto de losa ellos lo hacen a $us 55. Es mucho, es abismal la diferencia y ellos trabajan día y noche para que le salga. Y nadie controla, no sabemos a dónde quejarnos. Nosotros no podemos ir a La Paz o Cochabamba a construir, pero ellos sí”, sostuvo un contratista consultado por EL DEBER. 

El hombre asegura que la inversión privada se reactivó, pero en menor escala tanto en la capital como en las provincias. 

Mientras que la inversión pública, en especial la destinada a la construcción de viviendas sociales es adjudicada a empresas llegadas del interior.

Más en gasto que inversión

Para el expresidente de Cadecocruz, Rolando Schrupp, tanto el sector como la economía en general está en una situación de tensiones e incertidumbre. “Vemos que la economía actual se basa en deuda y que el presupuesto se va en gasto y no en inversión pública. Esto se vuelve más complicado cuando estos gastos (sueldos y salarios) pueden terminar pagando compra de productos importados ante la “fortaleza” del boliviano”, dijo.

En este sentido, precisó que el país debe adquirir una nueva conciencia: “la economía depende de los ahorros no del consumo, y la economía debe volver a basarse en la producción de capital (sector extractivo y sector productivo), no en el espejismo del comprar cosas con plata prestada”.

A su vez, Valerio Ayaviri, secretario ejecutivo de la Confederación Sindical de Trabajadores en Construcción de Bolivia, señaló que en el occidente del país en este momento la actividad privada es escasa y que el mayor movimiento se da por el lado de la inversión pública, en especial en proyectos camineros, donde se está demandando mano de obra.

“La obra más grande que estaba paralizada era la carretera Rurrenabaque-Riberalta, donde hay más de 2.000 trabajadores. Están habilitados los cuatro tramos y se van llegar a contratar hasta 4.000 trabajadores”, señaló.

Destacó que hay avances en proyectos en Sucre y en Cochabamba; en esta región dijo que se están realizando obras en el tramo caminero de El Sillar y que hay importantes avances en el proyecto hidroeléctrico Ivirizu. “En el sector privado hay menos solicitud de construcciones, pero hay un decreto supremo de fideicomiso que los municipios deben ejecutar”, sostuvo.

El dirigente sindical sostuvo que la inestabilidad política ha congelado los proyectos privados. “El sector privado es muy importante para la construcción de viviendas y edificio. Pero hay pocas solicitudes. Esta situación se debe a los conflictos políticos que ahuyentan la inversión”, señaló el dirigente.

Fuente: El Deber

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