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Rusia ya lo tiene todo listo para el arranque del Mundial de Fútbol de 2018, este jueves 14 de junio. ¿Todo? ¡NO! En realidad le falta una cosa esencial: adaptarse a las costumbres de los foráneos que van a visitar el país para aparecer como amables anfitriones y no como un pueblo demasiado serio.

Sí, no basta sólo la millonada invertida en infraestructuras y seguridad y decoración, sino que también está invirtiendo en enseñar a los trabajadores de empresas como la FIFA, el Metro de Moscú o los Ferrocarriles rusos a ser más serviciales con los turistas. Y eso implica, también, sonreír, algo poco común en el país.

Según informa la BBC, los empleados de estas grandes compañías han recibido clases en las que profesionales de la psicología les han enseñado a suavizar la imagen que dan a los visitantes para evitar parecer antipáticos al 1,5 millones de turistas que el país espera recibir durante las próximas semanas.

Estas clases, indica el reportaje del medio público británico, les enseñan cómo sonreír y cambiar su actitud, ya que en muchas ocasiones el gesto serio de los rusos puede llevar a pensar que no son un colectivo muy afable.

La cadena, a través del testimonio de una entrevistada, indica incluso que el gesto serio de los rusos es tan habitual que incluso llevar una sonrisa cuando se pasea por la calle puede ser motivo de sospecha y llamar la atención de los cuerpos de seguridad del estado.

Así, la directora de cine Yulia Melamed sostiene que ella misma fue parada por la policía en la calle sin explicación aparente, y que al preguntar por el motivo que había llevado al agente a solicitarle su documentación, éste le admitió que había sido por sonreír. "Parecía extraño y sospechoso",asegura la artista.

La BBC también informa de que existen pequeños grupos de personas que entrenan "laughter yoga" (algo así como yoga de la risa) para romper con el cliché de que los "rusos no sonríen".

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