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Un usuario de móvil consulta una aplicación en Barcelona.

La denominada Cuarta Revolución Industrial generará 13.341 puestos de trabajo netos en Cataluña hasta 2030. Es la conclusión de un informe del Departamento de Empresa de la Generalitat que, por primera vez, calcula el impacto sobre el empleo de la digitalización en las empresas.

El estudio señala que el 35% de los trabajos tienen una “alta probabilidad de automatizarse”. Son las consecuencias de la Industria 4.0, basada en el uso de tecnologías como el big data, los robots, la realidad virtual o el Internet de las cosas, que alteran el mercado de trabajo, así como los modelos de negocio.

Cada vez son más las empresas que se suben al carro de la digitalización. En 2016, un 30% de las firmas de la región metropolitana de Barcelona lo habían hecho. Son datos de la Fundación Textil FUNDIT, que preside Antoni Garrell. Para este especialista en transformación digital el estudio de los datos permite, por ejemplo, “transformar el producto” y perfeccionarlo. En otras palabras, construir productos smart (inteligentes). Garrell ilustra este concepto con un ejemplo: una taza que, gracias a un sensor, pueda informar de la temperatura exacta del agua. “Se trata de digitalizar el conocimiento”, puntualiza.

LAS CIFRAS DE LA INDUSTRIA 4.0

La Cuarta Revolución Industrial generará 13.341 puestos de trabajo hasta 2030

El 35% de los empleos actuales tienen una alta probabilidad de automatizarse

El 30% de las empresas se habían digitalizado en 2016

La industria 4.0 requerirá 3.500 graduados en ciencias, matemáticas, tecnología e ingenierías

La digitalización también conllevará la pérdida de empleo en sectores poco cualificados

La pérdida supondrá un 3% de puestos de trabajo en las manufacturas, industria y construcción.

La escuela de diseño ESDI, que dirige Garrell, inaugura el próximo septiembre el grado Humanidades Digitales. Hay que formar a los futuros trabajadores que desarrollarán “las profesiones del futuro”. Es la visión de este ingeniero industrial, que coincide con el informe de Empresa, presentado en Barcelona, y que observa como la creciente demanda de perfiles ligados a la Industria 4.0 provocará un vacío de graduados en las universidades. Solo en cinco años, faltarán 3.500 graduados en Ciencias, Tecnología, ingeniería y matemáticas cada año, según la Generalitat.

Los estudios que propone Garrell “rompen la frontera entre ciencias y letras” y mezclan filosofía, tecnología y sociología para crear, dice, “a los nuevos perfiles profesionales”. Servicios será, según el informe, el sector más beneficiado por la creación de empleo. Las Tecnologías de la información y comunicación (TIC) y la Contabilidad y Consultoría experimentarán el mayor auge en este sentido. Técnicos web, de redes informáticas o diseñadores de base de datos son las ocupaciones que más crecerán, siempre según las previsiones de la Generalitat.

Codorniú es una de las compañías que ha apostado por la digitalización. Lo hace asesorada por ISDI, una escuela de negocios digital que ha formado a las cúpulas del Banco Santander o Gas Natural. El director de desarrollo corporativo del gigante del cava, Álvaro Bailo, explica que, ahora, trabajan por proyectos. Buscan “adaptar los planes de negocio, habilidades comerciales a las nuevas tecnologías” con el objetivo de consolidar sus productos “premium”, además de crecer en ventas.

Pérdida de empleo

Desde Empresa, que ha analizado 485 profesiones en Cataluña para elaborar este informe, mantienen que la Industria 4.0 provoca cambios en la organización de las empresas. También lo cree el director de ISDI Cataluña, Dionís Guzmán, que recomienda que las compañías trabajen en estructuras más “planas”, menos jerárquicas y donde “lo valioso sea compartir información entre los departamentos”.

La digitalización también conllevará de aquí a 2030 la pérdida de empleos en sectores como el comercio al por mayor y al detalle. Manufacturas, la industria y la construcción podrían perder entorno a un 3% de los puestos actuales. Trabajos como operadores de telemarketing, de máquinas de embalaje y etiquetaje, son los que tienen mayor probabilidad de automatizarse, mientras que psicólogos, médicos de familia son los trabajos más “resistentes” a la automatización.

Garrell ayudó a la empresa Preving a acometer este proceso de transformación digital. Las aplicaciones e Internet permitieron a esta compañía de riesgos laborales a crear avisos para los clientes con enfermedades para, por ejemplo, recordarles que se tomaran su medicamento. “Las nuevas tecnologías se utilizan para entrenar al personal en tiempo real”, dice este ingeniero industrial, que argumenta su afirmación con otro ejemplo: un operario de ascensores que desconoce la cabina en la que trabaja, puede hacerlo guiado por un software con realidad aumentada.

La transformación digital consiste, también, en saber dirigirse a la sociedad 4.0, cuenta Garrell. “Es un cambio de cultura. El mercado digital ha colocado al cliente en el centro”, relata Guzmán, que explica que el consumidor “te puede amar en las redes pero también te puede odiar y clamarlo a los cuatro vientos”.

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