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El sueño de la estatal YPFB y del Gobierno se desvanecen lentamente con el prospecto Boyuy. Este campo situado en el departamento de Tarija, con un potencial estimado entre 2,3 y 2,7 trillones de pies cúbicos (TCF) que se pretendían confirmar a través de una perforación que llegue hasta las profundidades de la formación geológica Huamampampa, es negativo. La petrolera Repsol Bolivia confirmó a money.com.bo que se ha perforado más de 7.400 m de profundidad y se continuará operando en los próximos días. YPFB y el Ministerio de Hidrocarburos mantienen silencio.

Según reportes de la petrolera Repsol las inversiones se sitúan alrededor de $us 120 millones. Las reservas de Boyuy estaban previstas para reemplazar parte de la declinante producción de gas del megacampo San Alberto, cuya oferta abastece el mercado brasileño y ya dejó infraestructura de procesamiento “ociosa”.

El primer pozo descubridor en el área Boyui, a cargo de Repsol, se comenzó a perforar en julio de 2017 como parte del nuevo programa de exploración “ultraeficiente” que impulsa el Gobierno para hallar nuevos volúmenes del energético. Los resultados oficiales se darán a conocer en los próximos días.

“En los últimos días se procedió al cambio de algunas herramientas, lo que es habitual en este tipo de actividad, y en las próximas horas se reiniciarán las operaciones en este pozo. Por el momento, no se puede dar ninguna otra información”, dijo Repsol Bolivia.

Lo cierto es que a esa profundidad, no se ha encontrado hidrocarburos, por lo menos en cantidades comerciales, así lo confirmó el secretario de Hidrocarburos de la Gobernación de Tarija, Freddy Castrillo.

En el inicio de la perforación de Boyuy, en la segunda Sección del Gran Chaco, en las proximidades de Caraparí, el ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez se mostró bastante optimista hasta se mencionaron algunas estimaciones en cuanto a las reservas de gas.

En el caso del pozo Jaguar X-1, también en este departamento, aunque en la jurisdicción de la provincia O’Connor, Castrillo informó que la perforación está superando los 1.500 metros de profundidad, tampoco hay todavía indicios.

“Hace algunos meses, el Gobierno decía que cuando se llegue a los 6.000 metros en el pozo Boyuy íbamos a tener resultados, después dijeron 6.500, estamos superando los 7.400 metros y todavía no hay resultados, esto nos preocupa”, afirmó el secretario.

En los últimos meses se dio a conocer que existe un descenso en la producción de gas que impide cumplir los compromisos con Brasil y Argentina. Se estima un promedio de producción de 54 millones de metros cúbicos día (MMm3/d); sin embargo, la demanda total llega a 64 MMm3/d.

En la actualidad hay un déficit de 10 MMm3/d. Cabe recordar que a Argentina debía enviarse 20 millones durante el invierno, al Brasil 31,5 millones y la demanda interna está en 14 millones. Por tal situación Argentina compra actualmente gas a los chilenos.

Al respecto, el analista energético Álvaro Ríos indicó que en anteriores días se paralizó el trabajo en ese pozo y que en próximos días se prevé reiniciar actividades de perforación.

“De todas maneras las posibilidades de encontrar gas son básicamente inexistentes y los gastos son muy fuertes a 7.500 m de profundidad. Es una lástima porque se tenía expectativas de descubrir entre 2 y 3 TCF”, agregó Ríos.

Otros analistas que pidieron reserva de sus nombres, señalaron que a esa profundidad prácticamente son inexistentes las señales de encontrar gas.

Cabe recordar que el ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez refirió anteriormente que Bolivia tiene 12,5 trillones de pies cúbicos (TCF) de gas probadas y probables, lo que implica un ingreso proyectado de $us 90 mil millones en los precios actuales y condiciones no solo para cumplir los actuales contratos de exportación con Argentina y Brasil sino para ampliarlos y firmar otros nuevos.

Para el cálculo solo se toma en cuenta las reservas probadas y probables, dejando de lado las posibles con las que se llega a 14,7 TCF, porque son las que “sirven para la firma de nuevos contratos,  inversiones y negocios”, explicó y calculó sobre esa base que con un poco más de 6 TCF se terminará de concluir los actuales contratos con Argentina y Brasil.

“A la Argentina, en los próximos años y hasta terminar el contrato, le debemos 3,3 TCF, a Brasil le debemos 1,7 TCF. El mercado interno, hasta el 2035 y sabiendo que tenemos que entregar gas a cementeras, litio, mutún y otras industrias, es de 3,89 TCF. Me sobran 3,21 TCF, es la garantía para ampliar los contratos y tener nuevos contratos”, insistió.

No obstante, dijo que las reservas se irán incrementado tomando en cuenta la fuerte apuesta a la exploración y explotación de recursos hidrocarburíferos. Calculó que hasta el 2025 estarán por los 12 TCF y más, por lo que cuestionó las dudas que puso la oposición al cumplimento de los contratos y ahora a los datos de la certificación.

A esto se suma que el presidente Evo Morales firmó en junio de 2017 con el principal ejecutivo de la empresa Repsol, Antonio Brufau, un acuerdo para explorar el bloque Iñiguazú, ubicado al sur del país.

"Nuestro deseo es que el bloque Iñiguazú sea un campo como Margarita, imagínense la esperanza que tenemos, no estamos en tiempos de lamento son otros tiempos, es el momento de más inversiones", aseveró el mandatario, tras la suscripción de ese acuerdo, en la ciudad de Santa Cruz.

Ese acuerdo establece inicialmente que la compañía energética, en sociedad con YPFB-Andina, Shell y PAE, desarrolle el trabajo en el bloque a partir de la perforación del primer pozo exploratorio en el campo Boyui y posteriormente Iñiguazú, ambos ubicados en el departamento de Tarija.

Por su parte, el ejecutivo de Repsol Brufau señaló que el éxito en Boyuy permitirá que se pueda concebir a Iñiguazú, como otro gigante gasífero, como el campo Margarita.

En esa oportunidad señaló que con la nueva exploración se estimaba una inversión de 350 a 500 millones de dólares, dependiendo del desarrollo y éxito de esa operación.

 

 

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