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Efraín Varela / Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.  >

El boliviano Enrique García culminó hace cinco meses su gestión de 25 años como presidente ejecutivo de CAF –Banco de Desarrollo de América Latina. En una entrevista en exclusiva al diario financiero Money da a conocer su percepción sobre la economía del país.

Un cuarto de siglo dedicados a la CAF ¿Cuál ha sido su aporte a este organismo?

Ha sido una experiencia maravillosa. Yo siempre he creído en el desarrollo y toda mi carrera desde que terminé los estudios de postgrado he estado vinculado al desarrollo. Primero he estado 17 años en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), luego 25 en la CAF. He sido subgerente general del Banco Bisa cuando era un banco de desarrollo, he sido subsecretario de Planeamiento y Coordinación y luego ministro de Planeamiento y Coordinación. Toda mi vida ha estado vinculada al desarrollo y la mayoría a lo que es la banca de desarrollo. Yo he creído firmemente en este tipo de instituciones.

Precisamente, en mi función como presidente de CAF he tratado de lograr que sea una institución que propugne y promueva  una agenda integral de desarrollo, que compatibilice los objetivos de la estabilidad macroeconómica, de la eficiencia microeconómica, la equidad e inclusión social y el equilibrio ambiental, y eso a través de varios temas. Primero, la ampliación de la base de la institución de cinco países que era a 19 de América Latina y El Caribe y manteniendo la identidad de que es el único organismo multilateral de países en desarrollo y que ha tenido su éxito.

Cuando ingresó a la CAF hace 25 años ¿recuerda de cuánto era su cartera de préstamos?

El nivel de aprobación de la CAF era de $us 400 millones al año y actualmente está en unos $us 13.000 millones. Los activos totales que tenía la institución eran 800 millones, y hoy en día están en $us 35.000 millones. Pero más allá de las cifras, yo creo que el ámbito no es solamente los proyectos, el financiamiento, la infraestructura, el desarrollo social y sector privado. Está la parte intelectual y el pensamiento que influye en las políticas públicas, que apoyan a los países en diseñar las mejores prácticas y que es la labor que tienen los organismos hermanos como el BID o el Banco Mundial.

Ahora tenemos entendido que se está dedicando a la docencia ¿A qué otras actividades también?

Sí a varias cosas. Por un lado soy presidente del Consejo de Relaciones Internacionales de América Latina y El Caribe, que es una organización que no es pública sino más independiente. El presidente que me antecedió es el expresidente de Chile, Ricardo Lagos. Hay varios expresidentes y académicos. Es un foro que propugna políticas para la región en su relacionamiento con Europa, con Estados Unidos, con la China, con Rusia, con el mundo.

¿Está apoyando una fundación en Bolivia?

Quiero hacer una fundación en el país para el tema social, pero todavía estoy en una etapa primaria. Lo que sí estoy vinculado a varias universidades como el London School Económics, en Londres, en Oxford, en Bejing, con la Universidad de Notre Dame y con la Universidad de La Habana.

¿La CAF es el principal financiador externo de Bolivia?

CAF durante mi gestión se convirtió en el principal financiador del país. Y en América Latina está codo a codo con el BID y con el Banco Mundial. Sé que mi sucesor, que ha asumido hace cinco meses, va a continuar así.

¿Para que la CAF haya aprobado tantos préstamos significa que ha visto en la economía de Bolivia buenos niveles de solvencia?

En estos últimos 25 años he interactuado con tantos Gobiernos. Cuando entré el presidente era Jaime Paz, luego estuvo Gonzalo Sánchez de Lozada, el general Banzer, Jorge Quiroga, luego volvió Goni, después ha estado Mesa, Rodríguez y luego Evo. He interactuado con todos ellos y el común denominador es que todos los gobiernos han mantenido políticas macroeconómicas muy adecuadas y no han hecho locuras, esa es la ventaja. Si miras a Bolivia por eso, si lo mides, es un país que ha tenido buen manejo. 

Pero el actual Gobierno siempre critica el proceso de capitalización que se hizo en el gobierno de Sanchez de Lozada…

Pero ese no es un campo macroeconómico, es un campo más micro. Es debatible, obviamente se ha politizado mucho el tema. Pero en la macro, que sería la política fiscal, monetaria, cambiaria, deuda externa, ha habido un común denominador. En lo otro no. Evidentemente la política de Sánchez de Lozada y la política de Evo Morales son diferentes. En el primer caso era la capitalización que es la participación privada por un lado y la propiedad de las acciones en los bolivianos. En el caso del presidente Evo se nacionalizó, la propiedad es del Estado aunque tiene acuerdos con compañías extranjeras. Ahí hay diferencias. El tiempo dirá cuál fue el modelo más exitoso.

¿Por qué cree que Bolivia ha logrado ser uno de los países con mayor crecimiento de la región en estos últimos años?

En los últimos 50 años, Bolivia ha pasado varias etapas de crecimientos interesantes. Una etapa fue en los años 60, otra fue en los 70 y desde luego los últimos años, que se fundamenta en varios factores. Un factor muy importante ha sido el efecto de los términos de intercambio, o sea, ha habido una bonanza en los precios de las materias primas, del gas natural, de todos los minerales, entre otros. Las exportaciones de Bolivia ha sido en una magnitud tan grande que le ha permitido a Bolivia, junto con políticas razonables, mantener un crecimiento económico que es el que se ha venido dando.

Ahora, inclusive en los últimos dos o tres años, en el que ha habido un deterioro económico en los países de la región, Bolivia se ha podido defender gracias al alto nivel de reservas internacionales. Pero hay que tener cuidado, eso se termina. Todavía hay holgura y esa holgura en la parte de reservas no debe justificar que los déficit fiscales y externos sean altos por mucho tiempo más. Eso significa un desafío a hacer una política de ajuste del modelo económico para tener más inversión y mejor productividad con apoyo del sector público-privado y tener que acudirse a inversión extranjera de buena calidad que es lo que han hecho los países que se han desarrollado tecnológicamente, independientemente de la ideología. La China es un buen ejemplo, los chinos hicieron una política de inversión extranjera que les permitió, los últimos 15, 20 años, traer a las empresas de alta tecnología de Europa, Estados Unidos, todo lado, y ahora los chinos ya saben hacerlo y lo hace bien.

Bolivia tiene que buscar un camino de complementar su esfuerzo interno con ese tipo de inversión extranjera, pero que sea de buena calidad, no cualquier cosa.

¿Por qué Bolivia no atrae grandes inversiones del extranjero, como sí lo hacen países vecinos?

Es un tema de confianza. Para la percepción de los inversionistas, posiblemente, su percepción sobre Perú es más favorable en esa materia, pero Bolivia tiene todas las condiciones para crear esa confianza y tiene que ver mucho con las políticas que se tengan, con el tipo de discurso que se tenga.

El Gobierno afirma que los motores de la economía boliviana son la demanda interna y la inversión pública ¿Es así?

Sí, pero eso no es suficiente. Hay que entrar al sector productivo, hay que hacer una transformación productiva, es decir, no basta la inversión en una carretera, eso son habilitadores para el crecimiento, pero hay entrar a cómo mejorar la agroindustria, como entrar a una mayor competitividad en sectores de manufactura, cómo integrarse a las cadenas productivas con los otros países de la región, eso son los desafíos. Y la inversión pública tiene un límite porque el ahorro interno de Bolivia es bajo y la capacidad del Estado es limitado, eso muestran los déficit. Pero yo creo, contrariamente a lo que a veces escucho de que estamos en crisis, no, no estamos en crisis, pero tampoco hay que sobreestimar la situación.

Sabemos que es una de las personas más influyentes no solo en Bolivia sino en la región. ¿Aceptaría postularse a un cargo político?  

No, ya soy muy viejo para eso, yo prefiero estar apoyando, como lo he hecho en toda mi vida, en posiciones en la CAF, etc. Estoy muy dispuesto a apoyar al país y a todo Gobierno que sea elegido democraticamente.          

 

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