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El presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Reinaldo Díaz, informó el miércoles que un estudio elaborado por esa institución reveló que el comercio informal de medicamentos afecta al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, en 0,2%.
 
Según Díaz, la venta ilícita de medicamentos afecta al sector farmacéutico del país y también el ingreso del erario nacional por concepto de impuestos.

"Hemos calculado nosotros un 0,2% del PIB, que afecta, ya sea en el tema de importadores, de industrias farmacéuticas e impuestos que deja de percibir del erario nacional", informó.
 
 
El IBCE alertó el miércoles sobre los peligros para la salud del comercio informal de medicamentos, como la venta de fármacos y suplementos alimenticios de contrabando, falsificados, adulterados o vendidos en condiciones que no garantizan seguridad o eficiencia, en el libro: "El Negocio de la Muerte: Comercio informal de medicamentos en Bolivia", que se presentó en La Paz.

El Presidente del IBCE dijo que el comercio ilegal de medicamentos incluye la venta de pastillas abortivas en lugares clandestinos, lo que pone en peligro mortal a la salud pública, principalmente a las mujeres.
 
 
"Eso es muy preocupante, controlar eso exige un concurso de los gobiernos nacionales, departamentales y municipales para combatir ese tipo de expendios", puntualizó.

El texto del IBCE, concluye en que el contrabando y la falsificación de medicamentos continúa siendo una amenaza importante para la salud pública.

Entre otras conclusiones, el IBCE sugirió que, siguiendo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Bolivia debe considerarse que el medicamento no es como cualquier otro producto o mercancía; los actores de la industria coinciden en que se debe mejorar las regulaciones al comercio por menor.
 
Para tomar en cuenta
 
  • La investigación del comercio informal de medicamentos en Bolivia fue encargada por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) al economista Gonzalo Vidaurre Andrade, habiéndose levantado más de 1.000 encuestas en La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz
  • El contrabando, la falsificación y la adulteración de medicamentos en Bolivia es una cruda realidad que perjudica no sólo a los productores, importadores y comercializadores legalmente establecidos, sino a todo el Estado, siendo el consumidor, el más afectado
  • Desde el punto de vista de la oferta, entre 18% y 21% de las ventas de la industria farmacéutica en el mercado boliviano está afectado por este delito. Los importadores, por su parte, tiene una mayor afectación por falsificación, con un promedio de 20% de sus ventas
  • En un mapeo realizado en diferentes zonas de La Paz -Cementerio, Villa Fátima, Pérez Velasco- y en la Feria 16 de Julio de la ciudad de El Alto da cuenta que existen alrededor de 100 tiendas venden medicamentos; 66 pertenecen a cadenas de farmacias; 104 son farmacias de barrio y hay 75 comercios de medicamentos naturales y comercio ambulante. Información extraoficial, no confirmada, dice que en estas ciudades hay aproximadamente 1.000 farmacias privadas, otras 369 boticas y aproximadamente 800 son ilegales
  • De acuerdo al estudio, el negocio informal de medicamentos en términos macroeconómicos implica una pérdida de crecimiento del PIB boliviano en casi 0,2% con una destrucción de más de 1.000 empleos/año y una evasión impositiva que bordea los 15 millones de dólares
  • Las pérdidas son importantes: 18% en el volumen de producción de la industria; 14% en cuanto a valor agregado y 11% en empleo. Adicionalmente, el PIB industrial se reduce 1%
  • Un dato relevante del estudio realizado por el economista Gonzalo Vidaurre por encargo del IBCE, es el de la lucha anti-contrabando de la Aduana Nacional: el año 2017 incautó medicamentos ingresados ilegalmente a territorio boliviano, por poco más de 30 toneladas
  • Aunque no se tienen datos certeros sobre falsificación de medicamentos, hay información que habla sobre incidentes y casos denunciados -sin conocerse la resolución judicial emitida contra los infractores- sobre todo en zonas fronterizas, donde su venta informal es patente
  • Por el lado de la demanda, el contrabando y la falsificación de medicamentos es un lucrativo negocio y una amenaza para la salud pública en Bolivia, que debe ser atendida. Según la encuesta realizada a más de 1.000 consumidores en las cuatro principales ciudades del país, el consumo de medicamentos en tal situación atañe principalmente a los antigripales, antidiarreicos, analgésicos, antibióticos, antinflamatorios, antihistamínicos y antidepresivos.
  • La encuesta reveló que el 47% de los consumidores compra en cadenas de farmacias; 35% en farmacias de barrio y 16% de vendedores ambulantes, tiendas y otros. Apenas un 2% de los encuestados compra por Internet. Sólo un 24% dijo hacerlo con receta médica. Sorprendentemente, un 76% dijo saber que muchos medicamentos pueden ser falsos. Un 21% ignora si son de contrabando. Un 44% no sabe cómo identificar si es legal lo que compra
  • Los representantes del sector farmacéutico recomiendan mejorar la regulación, autorizaciones e inspecciones para la venta al por menor y están dispuestos a colaborar en tal cometido
  • Educar al consumidor en relación a los riesgos de salud resultará muy significativo si se quiere disminuir este negocio que hace lucrar a gente inescrupulosa a costa del dolor ajeno
  • Sería recomendable que la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud (AGEMED) dependiente del Ministerio de Salud, forje una alianza estratégica con el sector farmacéutico formal y legal (industria, importadores, comercializadores) para llevar adelante una campaña nacional de concienciación, que aumente la “sensación” de riesgo en contra de quienes infringen la ley, y “empodere” al consumidor para hacer denuncias
  • Se recomienda desarrollar una aplicación tecnológica (App) para teléfonos móviles por el que el consumidor pueda comprobar que el medicamento que compra es legal y no es falso

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