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Alexander Terrazas / corresponsal en Norteamérica>

El sueño americano de 800 mil jóvenes inmigrantes queda truncado en Estados Unidos. Ni las críticas, ni las amenazas de protestas, ni mucho menos las suplicas de miles de estudiantes, detuvieron al Presidente Donald Trump que decidió poner fin al programa que permite permanecer legalmente en Estados Unidos a los llamados dreamers (soñadores), los inmigrantes sin papeles que llegaron al país siendo menores.

El presidente Trump ha dado una prórroga de seis meses mientras el Congreso halla una salida a los 800.000 afectados. "Que nadie se equivoque, vamos a poner el interés de los ciudadanos estadounidenses primero", tuiteó Trump.

Todo indicaba que el jefe de los Estados Unidos pondría fin al programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), que empezó en junio de 2012, cuando el entonces presidente Barack Obama aprobó un plan especial de migración que beneficia alrededor de 800 mil jóvenes inmigrantes de diferentes partes del mundo, especialmente de Latinoamérica y en particular de México, que llegaron a este país cuando aún eran niños, en compañía de sus padres, o cruzando la frontera a pie.

Los jóvenes indocumentados beneficiarios del DACA, llamados “dreamers” (soñadores), solo estaban esperando el anuncio de Trump, sobre si cancela o no el programa que los protege, como ya lo hizo con otros programas similares, como el de haitianos y centroamericanos, en cuyo caso quedarían sin un estatus legal a partir de octubre del próximo año, con el peligro de ser deportados y sin permisos de trabajo en este país.

Según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos, la gran mayoría de los beneficiarios del programa son mexicanos: ocho de cada diez personas que lo consiguieron tienen esa nacionalidad, casi 690 mil. Le sigue El Salvador, con 28,000; Guatemala, 19,792; Honduras, 18,262; Perú, 9,066; Corea del Sur, 7,250; Brasil, 7,361; Ecuador, 6,696 y Colombia, con 6, 591, entre otros. Los datos también muestran que el estado con más 'dreamers' es California, unos 223,000. Otros 124,300 residen en Texas y unos 40,000 en estados como Nueva York o Illinois.

La idea de Obama era proteger a los denominados “dreamers” (soñadores) de la deportación, para que pudieran realizar el sueño americano que sus padres no han podido cumplir durante décadas de trabajar y vivir en la nación norteamericana, un estatus legal, que les permitiera trabajar y estudiar.

Mediante la orden ejecutiva el DACA fue aprobado por el entonces mandatario y quedó estipulado que los 'dreamers' podrían trabajar legalmente en EE.UU. sin ser deportados, tener un número de seguro social, y licencia de conducir, entre otros beneficios.

Con el programa los “dreamers”, que han realizado sus estudios en escuelas de este país, y muchos han logrado ingresar a las universidades, lograron con el denominado programa Daca, un permiso de trabajo, una licencia de conducir y lo mejor detener la orden de deportación, lo que les permitió en cinco años abrir líneas de crédito, comprar vehículos, casas, ayudar a sus padres y algunos criar a sus hijos, como un padre con una ciudadanía, y no ocultándolos como les ha tocado vivir.

El gran problema es que al parecer el Gobierno no va renovar los permisos de trabajo a partir de octubre de 2018, cuando expira, lo que dejaría a muchos de estos inmigrantes nuevamente sin un estatus legal, y ante el peligro de una deportación.

 

 

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