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El óleo tiene la mayor concentración de vitamina E en el mundo. Más conocido como el líquido de la vida por sus cualidades para el cuidado capilar, facial, de uñas y afeitado, hoy es parte de diferentes productos cosméticos y de cuidado personal.

Hidratación nocturna, tratamiento contra el acné, tonificante, antiestrías, exfoliante facial, hidratante corporal, protector de labios, reparador de pies secos y agrietados, entre otros, son algunos usos del aceite de argán. Sin embargo, su presencia en el mercado mundial se acrecienta cada vez más por ser un protector y reparador del cabello por excelencia.

Este aceite, más conocido como el oro marroquí, líquido de la vida u oro del desierto, por sus impresionantes cualidades. Al ser antiséptico y antifúngico, se puede aplicar tanto en la piel de la cara o del cuerpo y sobre las uñas o el cabello.

Las investigaciones indican que este óleo posee la mayor concentración de vitamina E en el mundo y más de Omega 6 que el de oliva. Por ello, se ha convertido en un preciado elemento de la industria cosmética, tanto así que grandes multinacionales lo han hecho parte de productos como cremas, emulsiones, sérum, geles de baño, exfoliantes y shampoos.

Hasta hace algunos años su precio alto y el hecho de que se produce casi exclusivamente en Marruecos lo hacía inaccesible para un consumidor promedio en este lado del mundo. Sin embargo, junto con el aumento de la oferta llegaron también la información de sus tantas propiedades y su incursión en algunos productos, sobre todo capilares.

Recientemente, ingresaron al mercado boliviano el shampoo y el acondicionador con bomba de argán de la marca Sedal en envases de 340 mililitros y 650 mililitros. Según información de la marca, es un producto óptimo para mujeres que se someten a procesos de teñido u otros que requieren de un cabello más fortalecido.

El aceite de argán se absorbe muy rápido, por tanto, es ideal para dejarlo actuar durante las horas del sueño, también se puede aplicar en el contorno de los ojos, pues ayuda a reducir las arrugas finas y mantener hidratada esta área del rostro tan delicada.

También reduce los niveles de sebo en personas con piel grasa y su alto contenido de ácido linoleico ayuda a reducir la inflamación causada por el acné. Repara las células dañadas de la piel y es un gran exfoliante facial al combinar unas cuantas gotas con azúcar morena.

Mezclando unas tres a cuatro gotas de aceite de argán con una infusión de té verde y esencia de limón o de naranja, se obtiene una tonificante poderoso para la piel. Mejora la elasticidad de la piel, por lo que ayuda eficazmente a prevenir la formación de estrías.

Ayuda ante los pequeños cortes y la erosión cutánea después del afeitado de las piernas y evita la formación de vellos encarnados al sólo poner unas gotas del aceite en la crema corporal. También es un protector de labios; los mantiene suaves, lisos y acondicionados. Las mismas propiedades tiene para los pies secos, si se los masajea por unos minutos antes del baño.

Pero su labor para el cuidado y reparación del cabello es casi vital, más si se trata de que es teñido de manera frecuente o sometido a la plancha o a la secadora. Los beneficios destacables de este aceite son cuatro. Primero, es un acondicionador natural que no adelgaza el pelo, lo protege del sol y del uso frecuente de productos de calor. Segundo, elimina, combate la caspa y ayuda a la sequedad del cuero cabelludo cuando se lo aplica y se lo deja reposar durante una hora antes de enjuagar con tu shampoo.

Una tercera propiedad es que sana las puntas abiertas y repara el cabello maltratado y, finalmente, es un protector para el uso constante de secadoras o planchas.

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