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Durante años, sin importar qué pasaba en otras partes, las empresas multinacionales apostaron miles de millones de dólares a que los consumidores de China seguirían gastando bastante dinero. Pero ahora, los chinos se están conteniendo porque les preocupa el lento crecimiento del país, una guerra comercial con los Estados Unidos y el aumento de sus deudas personales.

Zhao Zheng, de 26 años, es uno de los consumidores que se volvieron conscientes de los costos. Es agente inmobiliario y hoy tiene un teléfono de la marca Xiaomi, rival local de Apple que vende sus modelos a una fracción de lo que cobra el gigante tecnológico de los Estados Unidos por sus iPhones. Zhao afirma que el éxito que tienen en China Xiaomi y Miniso (la cadena de tiendas de bajo costo) sugiere que los consumidores buscan aprovechar bien su dinero. "La economía está muy mal", sentencia.

Una desaceleración significativa podría tener un impacto enorme para un mundo que busca motores de crecimiento, para empresas que cuentan con la continua expansión de China y para los inversores globales, que desde hace tiempo consideran que los consumidores chinos son una fuente constante de ganancias.

Hay varias señales de que en China se estaría perdiendo la confianza que alguna vez fue firme: un declive en las ventas de autos, un titubeo en el consumo minorista, un mercado inmobiliario que se desploma, un escenario laboral cada vez más complicado... El gobierno chino espera que los consumidores se vuelvan una fuente más sólida de crecimiento económico, mientras pierden fuerza, como motor impulsor, los proyectos de infraestructura y las industrias como la acerera y la cementera.

En forma reciente, Pekín ha implementado una inmensa red de seguridad social, exenciones tributarias y otros incentivos para que la gente gaste más dinero. Ahora, la desaceleración del gasto podría ser un síntoma preocupante para muchas empresas grandes de los Estados Unidos, en una época en la que sus ganancias y los precios de sus acciones están bajo presión.

El gran mercado

Gran China, una región que incluye a China continental, Hong Kong y Taiwán, representa el tercer mercado para Apple después de los Estados Unidos y Europa, con US$52.000 millones en ventas anuales, según los datos más recientes. Otro ejemplo es el de General Motors, que a través de alianzas vende más autos en China que en los Estados Unidos. Y en el caso de Procter & Gamble, el 8% de las ventas totales de 2017 se dirigieron a la Gran China.

El mercado automotor chino, el más grande del mundo, vio cómo las ventas cayeron durante los primeros once meses del año pasado. Las ventas de todos los teléfonos inteligentes cayeron 13% en el tercer trimestre de 2018. Los consumidores chinos siguieron gastando con relativo entusiasmo durante otras desaceleraciones recientes y podían ayudar a la economía del país a retomar su camino. En la actualidad, eso podría ser una posibilidad, pero en realidad hay razones para desconfiar.

Según muchas mediciones, el crecimiento del país se ha lentificado por los esfuerzos del gobierno para que la economía deje de depender de los préstamos y por otras políticas que han sacudido la confianza de los emprendedores del país.

"China está en un punto de inflexión en su economía", afirmó Andrew Collier, fundador de la firma de investigación Orient Capital Research. "Durante una década, en esencia ha estado en un atracón impulsado por la deuda", definió.

Mucha gente ha visto modificada ahora su situación. Muestra de ello es, por ejemplo, que China tiene demasiados apartamentos que los compradores de casas no quieren. Eso debilita un mercado inmobiliario que es la principal fuente de riqueza de las familias chinas. Y además en 2018 el mercado bursátil perdió alrededor de una cuarta parte de su valor.

Y aunque todavía les falta mucho para alcanzar en este aspecto a las estadounidenses, las familias chinas tienen cada vez más deudas. Los prestamistas heterodoxos de China, como las redes de banca paralela en línea, conocidas como "prestamistas entre particulares", están tambaleando. Y los consumidores tienen entonces menos lugares a los cuales recurrir para pedir préstamos. Pareciera que la disminución de la confianza en los negocios, el aumento de costos de la mano de obra y la guerra comercial con los Estados Unidos también perjudican el mercado laboral.

China no divulga datos confiables de desempleo. Sin embargo, un sondeo reciente que realizó Collier sobre los puestos de trabajo, los anuncios de reclutamiento, la cantidad de solicitantes en los sitios web de reclutamiento y las entrevistas con gerentes corporativos, sugirió que la demanda laboral se había debilitado significativamente. La búsqueda de trabajadores en las tareas de importación y exportación ha recibido un golpe especialmente duro: cayó 53% en el tercer trimestre de 2018 en comparación con el año previo, según la encuesta.

Con ese escenario de fondo, no sorprende que muchos consumidores busquen cómo gastar menos. Wang Xiaochuan, quien ganaba unos US$145.000 al año en 2015 como representante de ventas farmacéuticas en Yantai, ahora tiene ingresos que son menos de la tercera parte, por las restricciones regulatorias en la industria de fármacos. Wang bajó sus gastos cambiando la marca de los zapatos que compra, por ejemplo. "Las noticias que escucho sobre la economía son más malas que buenas", comentó.

Aspiraciones y realidad

En un país con una cultura de aspiraciones que durante décadas ha animado a la gente a volverse rica, Apple había ganado un lugar especial: tener un nuevo iPhone significaba que su dueño había triunfado. Hace siete años, el lanzamiento de un nuevo iPhone provocó riñas enfrente de una tienda en Pekín. Ahora, los aparatos están cada vez están más fuera del alcance de los compradores chinos, por la suba de sus precios.

La desaceleración de los consumidores podría empeorar si Pekín no soluciona sus problemas económicos.

"El interrogante es si China puede estabilizar el crecimiento económico cuando se enfrenta a vientos económicos en su contra", comentó Wei Li, economista senior de Standard Chartered. "Si el mercado laboral empeora en 2019, si las condiciones financieras no mejoran, si el mercado bursátil sigue a la baja, todo esto podría influir en la confianza del consumidor", agregó. Por la incertidumbre, lo más probable es que muchos derrochadores chinos sigan evitando gastar.

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