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Hilton Heredia García/ Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.>

Pese a tener garantizado el abastecimiento de su mercado interno, Bolivia sigue permitiendo la importación de cemento de cuatro países, principalmente del Perú con la marca Yura y de Brasil con la marca Itaú. También interna de Argentina y Honduras. La industria nacional se ve afectada con el ingreso de este producto.

Según datos obtenidos por money.com.bo el 2017 se importó 273.269 toneladas, de las cuales 259.117 corresponden a Yura y 14.152 al cemento Porto Velho. A ello se agrega que hay importantes importaciones de  Argentina y Honduras. No se toma en cuenta la internación de cemento blanco.

La marca Yura va destinada principalmente a los departamentos del occidente; el cemento de Porto Velho, marca Itaú se vende en Cobija y regiones fronterizas.

Si se toma en cuenta el conjunto de las importaciones de cemento Portland, cemento blanco, incluso coloreado y otros, el valor registrado asciende a $us 28,2 millones, según datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) y del Instituto Nacional de Estadística (INE).

En lo que respecta a los primeros dos meses del 2018, Yura internó al país 12.653 toneladas mientras que Porto Velho registró 584 toneladas.

El gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez advierte que claramente se observa que el hecho que ingrese cemento de otros países es porque es competitivo el mercado nacional, a ello contribuye que el dólar es extremadamente bajo.

Agrega que probablemente está pasando al igual que otros sectores, que cada vez se hace más fácil y rentable importar el producto del extranjero que consumir lo nacional, lo cual va en contra de la industria boliviana.

“Nos está ocurriendo lo mismo que los sectores textiles, calzados, madera e incluso de alimentos, Bolivia se está tornando un país caro para invertir y producir en función del mercado interno y de la exportación y al mismo tiempo se convierte en una buena plaza para la colocación de productos que provienen del extranjero alentados por el dólar barato y el tipo de cambio apreciado, esto genera una incompetitividad para lo nacional frente a los productos que llegan del extranjero con estímulo de sus gobiernos”, enfatizó el especialista en comercio exterior.

La Central Obrera Boliviana (COB) exigió al Gobierno frenar la libre importación de cemento Yura de Perú, debido a que va en desmedro de la industria nacional y “pone en peligro la estabilidad laboral de las empresas 100% nacionales”.

Asimismo, considera que en Bolivia hay una falta de políticas de protección a la industria nacional del cemento, a raíz de la ‘indiscriminada’ importación de ese producto del Perú.

La COB cuestiona que se prefiera importar cemento y clinker peruanos, generando fuga de divisas y, en la práctica, desprotegiendo a la industria nacional y provocando competencia desleal con arancel cero.

Cabe recordar que la empresa estatal Insumos Bolivia (IB) duplicó en 2013 la importación de cemento peruano Yura. En 2012 se adquirió 1,3 millones de bolsas.

Los argumentos del Gobierno señalan que el incremento en la demanda de cemento en los últimos años se debe a la mayor inversión pública en proyectos de infraestructura y al crecimiento del rubro de la construcción, sobre todo en las ciudades del eje troncal.

Cementeras

La inversión para 2018 de Coboce prevé alcanzar los $us 24 millones en un nuevo molino, que es el cuarto que tendrá la factoría. La producción anual de esa industria es de 900.000 toneladas de cemento y 750.000 de clinker. Su mercado es netamente nacional.

La Sociedad Boliviana de Cemento SA (Soboce), en su memoria institucional 2016, detalló que ese año su producción anual de cemento fue de 1.649.894 toneladas (con una participación de mercado nacional del 41%), su inversión sumó $us 63,2 millones y tuvo ingresos brutos por $us 313,47 millones.

Por su lado Itacamba, en 2018, prevé exportar unas 119.000 toneladas (t) de cemento a Argentina y Paraguay. También se tienen comprometidas 60.000 t de clinker para el mercado guaraní. Produce 870.000 toneladas de cemento al año.

Mientras que Fancesa produce anualmente 1 millón de toneladas; sin embargo, pasará a tener una capacidad en 2020, de alrededor de 2.000.000 de toneladas al año con lo cual prevé constituirse en la primera industria cementera del país. También prevé exportar cemento a Paraguay.

 

 

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