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José Alberti - Ex presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz

Desde la creación de Bolivia, la economía de Santa Cruz estuvo centrada en la producción agropecuaria, destinada al autoconsumo de los pobladores y sus excedentes para abastecer a los centros mineros del occidente del país, en un inicio, y luego a cubrir las necesidades del mercado interno.

Hasta los años cincuenta, la economía cruceña era marginal en el contexto nacional, aportando apenas un 6% a la producción boliviana y con un ingreso por habitante un tercio inferior al promedio nacional. Cincuenta años después, la economía de Santa Cruz es la primera economía regional del país, no sólo por su participación en el PIB (30%), sino fundamentalmente por sus niveles de producción, diversificación y el grado de internacionalización de sus actividades productivas.

La mayor participación de la economía de Santa Cruz se da en la medida que el Departamento se vincula, primero, con los mercados externos mediante los ferrocarriles que le unen a la Argentina y Brasil, y posteriormente con el interior de Bolivia, mediante la carretera asfaltada Santa Cruz -Cochabamba en los años 50, del siglo pasado. Las políticas de desarrollo y planificación regional implementadas por el Comité de Obras Públicas de Santa Cruz, la conformación de cooperativas de servicios básicos y el empuje de actores privados definitivamente fueron los catalizadores de la construcción de una economía que de ser marginal hoy es el centro, económico, comercial y financiero del país.

También, la historia económica nos señala que con las mismas políticas económicas, macroeconómicas, leyes y regulaciones pasadas y presentes, desfavorables en la mayoría de los casos, no frenaron el surgimiento y el éxito de la economía cruceña. Tampoco se estuvo a la espera de soluciones del Estado a nuestras carencias ni mucho menos se adquirió una visión rentista, ilusión de desarrollo.

En el presente, los desafíos del departamento de Santa Cruz siguen siendo iguales o más complejos que en el pasado. Desde la academia nos preocupan el estancamiento de los niveles de productividad, la reprimarización de la economía, la falta de calidad en la educación y por último la baja aplicación de la digitalización y las TICs en la producción y educación.

Superar estos obstáculos de la forma como lo hicieron los cruceños de ayer y siempre permitirían que Santa Cruz continúe siendo la que todos queremos, más competitiva y prospera.

Los retos de Santa Cruz deben focalizarse en la acumulación de mayores capacidades productivas para promover la diversificación y complejidad de nuestra economía. Pero esto solo es posible innovando e invirtiendo, y quienes pueden hacerlo son las mismas personas que están en los hogares, trabajo, universidad y en la empresa qué con más y mejor educación lograrían crear y brindar nuevas ideas. Al mismo tiempo se debe inducir con mayor fuerza el emprendedurismo en nuestros jóvenes, cuidar la iniciativa privada y el fortalecimiento de la Institucionalidad pública y privada de la región resguardando nuestros principios y visión de desarrollo.

 

 

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