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Por Wilfredo Rojo Parada (*)

Qué nos deja cómo enseñanza la experiencia reciente de Cataluña y España? Es una pregunta que debemos hacernos los bolivianos y, fundamentalmente, los que habitamos el oriente boliviano y específicamente los cruceños. Si ben Cataluña tiene un pasado de larga data -siglo XII-,  en que vino a ser parte integrante de la Corona de Aragón, los acontecimiento actuales y su relación álgida con España, nos deja una lección: Cuando los pueblos no son bien tratados y reconocidos dentro de este artificio que se llama Estado,  surgen voces que se preguntan a dónde pertenecen, o si es necesario crear un hogar propio.

Cataluña produce más del 20% del PIB español, pero ese aporte no ha sido correspondido en la medida justa y equitativa. El hecho de tener otro idioma y otra identidad, originó una discriminación recíproca con España, lo cual no ha sido tratado con la debida responsabilidad por los distintos gobiernos españoles, como tampoco le fue devuelto a Cataluña su contribución económica.

Esta displicencia hacia los catalanes ha creado un resentimiento por la falta de correspondencia por parte de los españoles, cuando podían haberse puesto de acuerdo para resolver sus diferencias, trabajar en conjunto  y fortalecer una misma nacionalidad.

Este escenario que mostramos entre Cataluña y España, bien puede ser aplicado a la relación de Bolivia con la región oriental y concretamente con el pueblo cruceño. Pongamos en la balanza el aporte cruceño al país.

Contribución de Santa Cruz a Bolivia

Santa Cruz es el centro de atracción de inversiones privadas más importantes del país. Para este 2017, el crecimiento en cantidad de empresas ha sido del 5%, con respecto a 2016. El sector privado promueve alrededor del 85% de empleo. El crecimiento anual del aparato productivo económico cruceño del sector privado supera entre el 5 y el 7%, es el mayor generador de valor agregado en la producción. Su exitoso modelo productivo le permite ser el primer aportante al PIB de Bolivia, con cerca del 30%, superando a los 8 departamentos, y bordea  los 10.000 millones de dólares en relación a la pasada gestión, y los 3.000 millones del año 2005.

Santa Cruz es el “Crisol de la bolivianidad”, porque cruceños y bolivianos de todas las latitudes y extranjeros generan el 70% de los alimentos que consume el país, fuera de las más de 2,5 millones de toneladas que exporta para alimentar a millones en el mundo. Las exportaciones a nivel de Bolivia, Santa Cruz lidera con el 25%. El sector exportador cruceño No Tradicional tiene una participación de 2.500 millones de dólares, pese a las restricciones de cupos, control de precios y la competencia desleal de las importaciones provocadas por políticas internas. Hasta el pasado agosto, Bolivia contaba con 291.077 empresas, de las que 83.197 se encuentran en el departamento cruceño.

La discriminación al cruceño

Ahora analicemos si existe reciprocidad del Estado por su contribución cruceño: La región está lejos de ser correspondida por el Estado boliviano en la medida que aporta al país; y es más, ha sido rezagada en su desarrollo por decisiones discriminatorias con relación a otras regiones. Pero no es solamente eso, cultural y socialmente, el cruceño es tildado de ignorante y flojo; es marginado por sus costumbres, hábitos, su acento y expresiones idiomáticas diferentes, y por su forma de vida, identidad social propia del hombre y la mujer oriental.

Balance negativo para Santa Cruz

¿Alguien se ha preguntado cuántas inversiones cruceñas hay en el resto del país, o cuántos cruceños habitan en las otras regiones de Bolivia? En ambos casos, es una minoría, lo cual no sucede con la inmensa población que migran del altiplano y los valles y se establecen en este departamento.

El cruceño se pregunta, ¿por qué Santa Cruz y el oriente boliviano no tiene la representatividad que le corresponde en el Parlamento boliviano, con relación a los índices que registran los censos poblacionales y la capacidad tributaria con la que aporta, y el retorno que debería tener?; por qué Santa Cruz pierde Bs 190 millones por año, desde el 2012, por no llevarse acabo los intercendales, que es el conteo poblacional de personas que vienen al departamento cada año y se asientan definitivamente?; ¿por qué se ha retrasado la inversión de gas en yacimientos situados en territorio cruceño?; ¿por qué se les coloca cupos de exportación a las industrias que están bajo la influencia del suelo cruceño?; ¿por qué las inversiones que deben realizarse para potenciar esta región, como los proyectos Puerto Busch, Rositas, Mutún, etc, son postergados indefinidamente?; ¿y por qué no se hace un pacto fiscal?

De cada 100 Bs que aporta Santa Cruz, el Estado sólo le devuelve 18 Bs, para impulsar su desarrollo.

En países como España, el Estado le devuelve a sus regiones autónomas de cada 100 Euros, 56 Euros y aún así hay problemas.

En el orden administrativo, ¿por qué el afán de centralizar cada vez más las actividades de Santa Cruz, tomando las decisiones de nuestro interés en la sede de gobierno?; ¿y por qué la imposición de autoridades de otras regiones en el funcionamiento y administración de las entidades públicas de Santa Cruz, existiendo capital humano competente en nuestro medio?

En el ámbito social y político, ¿por qué se insiste en traer gente del occidente del país, como una política de Estado, para asentarlos en regiones claves para utilizarlos políticamente, sitiando al departamento; ¿Por qué se permite migraciones hacia áreas protegidas, que se dedican al cultivo extensivo de la coca, lo cual genera la proliferación de cocaína?; ¿por qué la dura represión contra el liderazgo cruceño utilizando como pretexto el caso Rozsa?

Y muchos más son los por qués, que nos están diciendo que esta clase de discriminación contra los cruceños, no son saludables para Bolivia, podrían traer escenarios indeseados como el de Cataluña-España. La única forma de contrarrestar ese riesgo es tomar en serio la lección y lo que nos enseña: que Santa Cruz reciba un trato equitativo respecto a las demás regiones del país, en relación a su contribución económica, socio-política y cultural a Bolivia, o se generarán anticuerpos en los oriundos de esta tierra con el resto del país.

Las preguntas flotan en el aire desde hace un largo tiempo y están presentes en la conciencia del pueblo cruceño, que espera respuestas, porque la figura se asemeja cada vez más a las demandas del pueblo catalán, que son definitivamente justas, desde el punto de vista de la no retribución a sus esfuerzos por sostener la economía española.

(*) Lic. en Administración de Empresas. Empresario privado

 

 

Análisis