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Cosecha de soja en el estado de Tocantins (en la región norte de Brasil), donde creció fuerte la soja durante los últimos años.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) prevén que Brasil se transformará en el mayor productor mundial de soya en la próxima década.

Advierten que la producción soyera brasileña viene creciendo a un ritmo del 2% anual en los últimos 15 años, el mayor nivel de expansión entre los tres grandes productores del grano (Estados Unidos, Brasil y la Argentina). En este ranking de productividad, la Argentina crece a una velocidad superior 2,1% anual (pero en un área más chica), en tanto que EE.UU. aumenta 1% por año la producción sojera.

Los tres grandes países del negocio sojero responden por más de 80% de la producción mundial; y Brasil es el que dispone de más tierras fértiles utilizables para la ampliación de la producción, comenzando por los 90 millones de hectáreas del Cerrado.

Por eso es que ambas organizaciones señalan que Brasil sumaría 10 millones de hectáreas al cultivo de soya en los próximos 10 años, y que la Argentina haría lo mismo con 8 millones de hectáreas.

La tendencia en Estados Unidos es a la de reducción de la superficie sembrada, ante todo por el avance de la urbanización y la mejora de los costos de oportunidad en la región del Medio Oeste.

La conclusión que formulan FAO/OCDE es que Brasil y Estados Unidos responderán por más de 80% de la producción mundial de soya en 2026, con una diferencia de 10 puntos a favor de la producción brasileña. Agrega FAO/OCDE que más de 60% de la producción de soja en Brasil y EE.UU. se destinará entonces a un solo mercado, que es China.

El corazón de la producción soyera brasileña se encuentra en el estado de Mato Grosso, situado en el Centro Oeste de su territorio. Mato Grosso produce 28,6 millones de toneladas de soja, seguido por el estado de Paraná, en la frontera con Argentina, que responde por 18 millones de toneladas; en tercer lugar, se encuentra el Estado de Rio Grande do Sul, con 14,8 millones de toneladas.

El nuevo cinturón verde de la frontera agrícola brasileña se encuentra en el norte y noreste. El estado de Maranhao, ubicado en el Norte, produce 2 millones de toneladas de soja, en tanto que Bahía, situada sobre la costa atlántica, es el epicentro de la producción de soja en el noreste, con 4,5 millones de toneladas por año.

Hay que advertir que la productividad sojera en el norte y noreste es mayor que la de Mato Grosso, incluso en una proporción de 2 a 1. Esto significa que su extraordinario potencial se encuentra sólo en la fase inicial de desarrollo.

El gran obstáculo que frena la competitividad agrícola de Brasil es la carencia o el estado ruinoso de la infraestructura de transporte y logística, con costos de traslado desde los centros de producción a los puertos de ultramar que son entre un 30% y un 40% superiores a los de sus competidores, primordialmente los norteamericanos.

AproSoja (Asociación de Productores de Soya y Maíz de Mato Grosso) estima que la extensión de la hidrovÍa de los ríos Paraguay y Paraná al estado decisivo de la producción sojera brasileña puede reducir hasta 34% los costos de transporte, llevando las cargas hacia el sur por vía fluvial, a través de los puertos oceánicos de Rosario y Buenos Aires.

El aumento de la competitividad agrícola brasileña pasa por el vuelco de su producción, sobre todo la del centro oeste, hacia la estratégica hidrovía Paraguay - Paraná, al sur, hacia las terminales portuarias de la Región Centro.

Agropecuaria